Por: Ferchijote En el imaginario universal, pocos personajes han sido tan malinterpretados y, al mismo tiempo, tan reivindicados como Lilith. Lo que las tradiciones antiguas pintaron como demonio nocturno, la modernidad lo ha transformado en símbolo de rebeldía femenina y emancipación. Hoy, Lilith no es la sombra temida del desierto, sino la voz de las mujeres que, desde los orígenes del tiempo, se atrevieron a decir no. Según el Alfabeto de Ben Sira (siglo X), Lilith fue la primera esposa de Adán, creada del mismo barro que él. Pero pronto surgió el conflicto: ella se negó a ocupar una posición de subordinación. “La demonización de Lilith es, en realidad, la demonización de la mujer que se atreve a decir no.”, - Judith Plaskow Ese acto de rebeldía fue castigado. Lilith abandonó el Edén y fue convertida en demonio. El mito sirvió como advertencia: quien desafiara al varón y al orden patriarcal pagaría con su marginación. Lejos de extinguirse, el mito de Lilith renació en la ...
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