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Corazonar en tiempos de oscuridad: Patricio Guerrero, un compromiso desde el sentir


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Por: Ferchijote

En un planeta que parece precipitarse hacia el abismo —devastación ambiental, desigualdad, guerras, migraciones masivas, deshumanización tecnológica— surgen voces capaces de recordarnos que la crisis actual no es simplemente económica o política, sino espiritual y civilizatoria. Entre esas voces, profundas y tercas como los vientos andinos, está la del ecuatoriano Patricio Guerrero Arias: antropólogo, cantautor, pensador, profesor, caminante de la palabra y del silencio. Un hombre cuya obra propone, desde lo más hondo, una alternativa para este tiempo: corazonar

Patricio Guerrero, nacido en Latacunga en 1954, ha dedicado su vida a estudiar y acompañar las culturas andinas, los pueblos originarios y los saberes que el mundo moderno ha intentado silenciar. Su obra más significativa —Corazonar. Una antropología comprometida con la vida— es mucho más que un libro: es una invitación radical a vivir desde la ternura y el espíritu, desde una ética que reconozca la diferencia, la diversidad, la vida en todas sus formas. Hoy, cuando el capitalismo global avanza como una maquinaria de hierro que devora bosques, apaga lenguas, estandariza cuerpos, deseos y sueños, la propuesta de Guerrero se vuelve urgente, luminosa y profundamente transformadora. 

El mundo herido: capitalismo, desarraigo y crisis de sentido 
Para comprender a Patricio Guerrero hay que aceptar primero algo: nuestra crisis no es solamente económica, es una ruptura del alma. Él lo dice con claridad: “La colonialidad del saber mutiló nuestra capacidad de sentir y pensar desde el corazón.” —Patricio Guerrero Arias, Corazonar. Guerrero sostiene que el capitalismo no solo explota recursos; hace mucho más: rompe vínculos, fragmenta comunidades, convierte la vida en mercancía. Y en ese proceso instala un tipo de pensamiento frío, instrumental, que ha colonizado incluso nuestra manera de comprender la realidad. De ahí su crítica dura a la matriz capitalista: "El capitalismo impuso un pensamiento sin corazón: eficacia sin ternura, velocidad sin sentido, progreso sin humanidad.” —Conferencia, Universidad Andina Simón Bolívar.

Patricio Guerrero no mira la crisis desde estadísticas ni desde el análisis económico ortodoxo. La mira desde la herida del espíritu humano, desde el vaciamiento simbólico que deja un mundo donde todo se compra y todo se vende. 

¿Qué es corazonar? Es la rebelión sensitiva y espiritual, por eso la palabra central de su pensamiento es corazonar. No existe en los diccionarios. Guerrero la inventa, la pulsa, la hace latir. Corazonar no es un sentimiento ingenuo: es un acto político, epistemológico, poético y espiritual. Él lo define así: “Corazonar es volver a sentir la vida para pensarla, volver a pensar la vida para transformarla.” —Patricio Guerrero, Corazonar. 

Corazonar significa recuperar la sensibilidad como forma de conocimiento. Significa que la razón sin el corazón produce monstruos. Significa que la ciencia sin humanidad termina justificando la opresión. Significa que la economía sin alma conduce al suicidio colectivo. El gesto de corazonar es —en palabras de Guerrero— un volver al tejido: volver a unir lo que la modernidad separó. Cuerpo y espíritu. Comunidad y territorio. Palabra y silencio. Humanidad y naturaleza. Conocimiento y vida. La propuesta de Guerrero es profundamente política: luchar contra el capitalismo también es recuperar la sensibilidad, la escucha, el arraigo, la reciprocidad, la memoria colectiva. 

La memoria y la insurgencia de las sabidurías otras: uno de los ejes centrales en la obra de Patricio Guerrero es la descolonización del saber. Él denuncia cómo la academia occidental ha considerado válidos solo ciertos modos de conocer y sentir, relegando al olvido las epistemologías indígenas, afrodescendientes y populares. En su tesis doctoral —referencia obligada en estudios interculturales— escribió: “La colonialidad del saber no es solo imposición intelectual: es un silenciamiento de la memoria y un homicidio simbólico de los pueblos.” —Colonialidad del saber e insurgencia de las sabidurías otras. Para Guerrero, la resistencia no se libra únicamente en la calle, sino también en el campo simbólico: en el lenguaje, en los relatos, en la música, en los rituales, en la cosmovisión. Por eso su obra reivindica las sabidurías andinas como formas profundas de interpretar la realidad, no como folclor ni adornos. Habla del tiempo circular. Habla del ayllu como comunidad del nosotros. Habla del diálogo con la montaña y con el agua. Habla del cóndor como símbolo de libertad interior. Habla de la Pachamama como madre viva y no como recurso natural. Estas ideas no son romanticismo: son parte de un proyecto civilizatorio alternativo al capitalismo, profundamente humano y compatible con la vida. 

A Patricio Guerrero, el músico, el narrador, el poeta, lo que lo vuelve único es su voz múltiple. Su pensamiento no es abstracto porque brota de su canto, de sus relatos, de sus caminatas, de su encuentro con los pueblos. Es cantautor y “cantacuentos”, y en sus composiciones aparece la nostalgia del viento, la memoria del territorio y la esperanza colectiva. En una de sus canciones, “El vuelo del cóndor herido”, canta: “Sube, cóndor, que no te venza el miedo, que el mundo duele, pero también sueña.” Ese verso resume la fuerza de su obra: reconocer el dolor sin renunciar al sueño. Como narrador, tiene textos donde la ternura es una forma de resistencia. En un relato espiritual dice: “El corazón es una casa que solo se ilumina cuando recordamos que somos parte de todos.” Para Guerrero la poesía no es ornamento: es conocimiento, es medicina, es resistencia simbólica. Él mismo afirma: “La poesía es la parte rebelde del espíritu humano que el capitalismo no ha podido domesticar.” 

El Corazonar puede tomarse también como salida a la crisis mundial porque Patricio Guerrero no ofrece soluciones tecnocráticas ni recetas inmediatas: ofrece un cambio civilizatorio. Frente al capitalismo que devasta, propone una ética de la vida que se resume en cinco gestos: Re-sensibilizar o volver a sentir el mundo, el territorio, el otro. Aceptar que sin sensibilidad no hay humanidad. Re-vincular o Sanar el tejido roto: familia, comunidad, tierra. Re-conocer la diferencia, donde la diversidad no es amenaza: es riqueza vital. Re-espiritualizar la vida pública,  no desde religiones impuestas, sino desde la consciencia profunda de la interdependencia. Re-existir o existir de otro modo, resistir creando. 

Guerrero lo dice sin rodeos: “Una humanidad sin corazón es una humanidad que marcha hacia la muerte.” El capitalismo, según él, no se derrumbará solo por sus crisis económicas. Solo caerá cuando los seres humanos recuperemos la capacidad de sentir, amar, cuidar y construir comunidad. ¿Por qué su pensamiento importa hoy? Porque vivimos tiempos donde la violencia se normaliza, donde la información abruma, donde la vida se vuelve mercancía. Porque el capitalismo global nos roba la capacidad de asombro, el tiempo para amar, la tranquilidad para respirar, la memoria para saber quiénes somos. Porque las juventudes crecen entre pantallas, ansiedad y desempleo espiritual. Porque la ecología es devastada por el extractivismo. Porque nuestras ciudades se convierten en máquinas de soledad. Y porque desde América Latina emergen voces que, como Patricio Guerrero, iluminan un camino propio: un camino donde la sensibilidad es fuerza, la espiritualidad es política y la ternura es revolución. 

Hay entonces que revisarnos y volver a latir en un mundo de prisas, ruido y destrucción, donde el pensamiento de Patricio Guerrero es un llamado a detenerse. A revisar nuestros pasos. A preguntarnos si lo que hacemos cada día está al servicio de la vida o al servicio de la muerte. Corazonar —como él propone— no es poesía melancólica: es una ética para sobrevivir y para volver a vivir. Es el acto de elegir la ternura sobre la indiferencia. La comunidad sobre el individualismo. La vida sobre la muerte. Hoy, más que nunca, necesitamos corazonar. Porque lo que está en juego no es el futuro del capitalismo, es nuestro propio futuro como especie. Es la dignidad de nuestros pueblos. Es el derecho a un mundo con sentido. Corazonar es una alternativa. Corazonar es una resistencia. Corazonar es el comienzo de un nuevo movimiento, de una nueva senda por andar.

Comentarios

  1. Gracias por llegar hasta aquí.
    Me gustaría saber qué resonó en tu propio caminar.
    ¿Conocías el pensamiento de Patricio Guerrero?
    ¿De qué manera el “corazonar” puede transformar nuestra vida cotidiana?
    Te leo en los comentarios — conversemos.

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  2. Corazonar en Colombia , donde hay tanta pobreza y desigualdad es un sueño inalcanzable , quien corazona con hambre , sin estudio y sin teccho?

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