La Casa del Terror: confesiones 2025 sobre ‘falsos positivos’ en Antioquia y el drama de 589 víctimas
Por: Ferchijote
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En diciembre de 2025, la JEP dio a conocer una de las confesiones más estremecedoras sobre los crímenes conocidos como “falsos positivos” en Colombia. Exmilitares de la IV Brigada del Ejército Nacional admitieron ante la justicia la existencia de una vivienda usada como centro clandestino de retención, tortura y ejecución en Antioquia. La revelación —conocida en los medios como la “casa del terror” o “casa estudio”— desnuda la magnitud de un plan sistemático para asesinar a civiles vulnerables y presentarlos como guerrilleros muertos en combate.
Los testimonios muestran cómo el Estado, a través de unidades militares, convirtió el “conteo de cuerpos” en una perversa métrica de resultados. Este artículo reconstruye lo que se sabe hasta hoy, analiza sus implicaciones, y cuestiona la memoria judicial y social sobre estos crímenes. En la audiencia pública convocada por la JEP entre el 4 y 6 de diciembre de 2025 en la subregión de Oriente antioqueño, 40 exintegrantes de seis batallones adscritos a la IV Brigada, junto con dos civiles, reconocieron su responsabilidad en asesinatos y desapariciones forzadas.
Según sus confesiones, al menos 589 personas fueron víctimas de este patrón criminal entre 2002 y 2007. De ese total, la JEP documenta que 228 víctimas fueron desaparecidas forzadamente, y 41 fueron torturadas antes de ser asesinadas. Uno de los relatos más escalofriantes fue el del ex-comandante del Batallón de Artillería N.º 4, Juan Carlos Quiroz, quien admitió ante la JEP que la vivienda —ubicada entre los municipios de Granada, Antioquia y El Santuario, Antioquia— funcionaba como “centro de paso” donde se retenía ilegalmente a personas vulnerables, muchas veces habitantes de la calle o en situación de extrema vulnerabilidad, atraídas con falsas promesas de trabajo.
Según su declaración, tras ser capturadas, las víctimas eran mantenidas allí entre cuatro y cinco días, se les cambiaba la ropa, les daban comida, e incluso les enseñaban a disparar armas. Luego eran trasladadas a zonas rurales del oriente antioqueño, donde se simulaban combates —sin verificación de inteligencia— y se les asesinaba para luego presentarlos como guerrilleros caídos en combate. Otro exsoldado, Andrés Mauricio Rosero, comandante de pelotón entre 2002 y 2004, detalló cómo elaboraban falsos reportes de combate y manipulaban cadáveres para “cumplir cuotas” de bajas exigidas por los mandos superiores. Según él, no existía ninguna verificación real: “lo único que importaba era presentar resultados”.
Estos testimonios dan cuenta de un patrón sistemático y estructurado —no de hechos aislados— de retención, engaño, asesinato y montaje de bajas falsas. Como lo definió la JEP: una práctica de “macrocriminalidad” dentro del aparato militar.
¿Por qué Antioquia? El epicentro de los “falsos positivos”
Diversos medios coinciden en que Antioquia concentra uno de los mayores números de víctimas reconocidas dentro del proceso de “falsos positivos”. En la audiencia, la JEP anunció que la segunda fase —programada entre el 15 y 17 de diciembre de 2025 en Medellín— abordará los hechos ocurridos en el Valle de Aburrá, occidente y norte del departamento, entre 2004 y 2007. Adicionalmente, altos mandos militares han sido mencionados en los testimonios: dos exuniformados señalan al General Juan Miguel Huertas como responsable de facilitar estos crímenes. También en 2025 la JEP imputó a 4 generales y 35 oficiales/suboficiales de la IV Brigada, como máximos responsables de más de 400 casos de “falsos positivos” en Antioquia entre 2004 y 2007. Por tanto, lo revelado hasta ahora no se limita a soldados rasos, sino que involucra a mandos medios e incluso a altos oficiales, lo que evidencia una cadena de mando comprometida.
Para las víctimas y sus familias, las confesiones suponen una revelación dolorosa, pero necesaria. Muchos escuchan por primera vez cómo sus seres queridos fueron capturados bajo engaños, retenidos, asesinados y presentados como “guerrilleros caídos”, en una farsa que buscaba inflar estadísticas de guerra. El patrón incluye desapariciones forzadas, torturas previas al asesinato, montaje de cuerpos y manipulación de escenarios. Además, algunas víctimas —según los testimonios— fueron ejecutadas incluso después de haber sido engañadas para “colaborar” con disparos, lo que evidencia una doble victimización: abuso de vulnerabilidad y crimen de Estado.
Hasta ahora, la JEP ha incluido en su registro provisional cerca de 6.402 víctimas de falsos positivos en Colombia entre 2002 y 2008. En Antioquia ya son al menos 589 víctimas reconocidas en este bloque de confesiones, aunque se espera que la cifra aumente cuando se revisen todas las denuncias pendientes. No obstante, para muchas familias la verdad no ha significado justicia completa. Surgen dudas sobre sanciones efectivas, reparación integral y garantías de no repetición. Aunque la JEP ha ofrecido extinción de responsabilidad penal y eliminación de antecedentes judiciales a algunos exmilitares -a cambio de confesión y verdad- muchas víctimas rechazan esos beneficios como insuficientes.
El uso de la JEP como mecanismo de justicia transicional tiene como pilares la verdad, la reparación, la no repetición. En este contexto, las confesiones de 2025 representan un paso importante: el reconocimiento público de un crimen sistemático de Estado. Sin embargo, la decisión de conceder extinción de antecedentes judiciales a exmilitares que admitieron su responsabilidad en “falsos positivos” ha generado críticas. Un grupo reducido de exuniformados ha accedido a ese beneficio, lo que ha reavivado el debate sobre impunidad, reparación y justicia real. Además, hay quienes señalan que las confesiones, si bien revelan la verdad, no garantizan una sanción proporcional ni la reparación plena para las víctimas. El dolor simbólico, emocional y social —la pérdida de familiares, el estigma, la desconfianza institucional— sigue latente.
Por otra parte, un estudio reciente —Constructing the Truth: Text Mining and Linguistic Networks in Public Hearings of Case 03 of the JEP— analiza las audiencias públicas del Caso 03 con herramientas de minería de datos lingüísticos, documentando patrones narrativos en las versiones de víctimas y victimarios. Esta investigación aporta al análisis académico de la memoria y la verdad judicial en Colombia.
Los relatos presentados ante la JEP no solo revelan asesinatos sistemáticos, sino una práctica estructural de crimen de Estado. La “casa del terror” —la vivienda clandestina usada para retención, engaño y muerte— simboliza el extremo de una estrategia perversa: utilizar la vulnerabilidad de civiles para inflar cifras de combate.
Este caso obliga a la sociedad colombiana a enfrentar varias preguntas:
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¿Cómo garantizar que las confesiones no queden en meras versiones, sino que se traduzcan en sanciones efectivas, reparación verdadera y dignificación de las víctimas?
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¿Qué mecanismos de memoria y verdad deben instalarse para que estas historias no se repitan —ni queden invisibilizadas?
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¿Cómo abordar la responsabilidad institucional y colectiva, más allá de los individuos, y reconocer la complicidad del Estado en estos crímenes?
Asimismo, la transformación del dolor en memoria exige espacios de participación real para las víctimas: reparación simbólica, exhumaciones, reconstrucción de identidades, reparación psicológica y social, y educación pública sobre esta historia.
Las confesiones ante la JEP en 2025 sobre la “casa del terror” en Antioquia constituyen un hito doloroso, pero necesario — en la búsqueda de verdad y memoria. Lo que hasta hace pocos años era rumor, acusación, sospecha, hoy es admitido por los responsables. 589 víctimas —y tal vez muchas más— ya no pueden ser invisibles. Sus historias, su dolor y su nombre reclaman justicia, reparación y memoria. La transparencia que exige una democracia consolida, sin embargo, una deuda: transformar la confesión en verdad judicial, reparación colectiva y garantías de no repetición. Colombia no puede permitirse olvidar.
Bibliografía y referencias principales
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“Exmilitares confiesan ante la JEP 589 falsos positivos, una casa de secuestro y asesinatos incluso de familiares en Antioquia.” Infobae, 6 diciembre 2025. infobae
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“Falsos positivos: Exmilitares reconocerán ante la JEP el asesinato de 600 personas presentadas como bajas en combate en Antioquia.” La FM, diciembre 2025. La FM
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“La desgarradora confesión de exmilitares ante la JEP sobre la 'casa del terror' en Antioquia.” El Tiempo, 6 diciembre 2025. El Tiempo
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Comunicado de la JEP: “Audiencia Pública de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad por ‘falsos positivos’ cometidos por antiguos integrantes de la Brigada IV en Antioquia.” Diciembre 2025. jep.gov.co+1
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“JEP imputa a 4 generales y 35 exmilitares por falsos positivos en Antioquia.” La Nación, 2025. La Nación
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Constructing the Truth: Text Mining and Linguistic Networks in Public Hearings of Case 03 of the JEP — análisis académico sobre las audiencias públicas del Caso 03. 2025. arXiv
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¿Qué opinas sobre estas revelaciones ante la JEP?
ResponderBorrarLas “Casas del Terror” fueron una realidad silenciada durante décadas, y hoy estamos frente a una verdad que incomoda pero que el país necesita conocer. Te invito a dejar tu reflexión: ¿crees que estamos más cerca de la justicia y la no repetición? Gracias por tu lectura y por darnos tu opinión sobre este tema que es clave para que haya verdadera justicia para las víctimas y sus familias.